Estamos hartos: la prevención de riesgos laborales está en crisis
Hace años que lo advertimos. Lo decimos en voz alta, lo publicamos, lo esplicamos en entrevistas.
Nosotros, los expertos —ya no solo a título personal, sino como representantes de la ACTPRL, la asociación profesional más antigua y con más experiencia en el ámbito de la prevención de riesgos laborales— denunciamos que la Ley de Prevención y las políticas preventivas actuales están desfasadas y son, en muchos casos, inoperantes.
Ayer, 4 de agosto de 2025, sindicatos y un colectivo de economistas declararon públicamente que la LPRL no se ajusta a los tiempos actuales y que es necesario modernizarla con urgencia, a raíz de las preocupantes cifras de accidentalidad laboral del primer semestre de este año.
El sistema es un desastre:
Una LPRL podrida, sin ningún sentido práctico.
Políticas de prevención hechas con los pies, sin visión ni eficacia.
Servicios de prevención que gestionan y asesoran de manera indignante.
Patronales, sindicatos y administraciones que mercadean con la prevención, las víctimas y los accidentes como si estuvieran en el mercado del pueblo.
Y para rematarlo, una Inspección de Trabajo (ITSS) desbordada, sin medios, con falta de experiencia y de conocimiento técnico.
Mientras tanto, ¿quién paga los platos rotos? Los empresarios, las familias, los ciudadanos y, sobre todo, los trabajadores.








