La ansiedad que causa la IA
Las personas que, en el entorno laboral, debemos relacionarnos constantemente con diferentes colaboradores, nos encontramos con un nuevo reto que, cada vez más, genera angustia y lleva al límite nuestro nivel de estrés.
Este elemento es lo que, en mi opinión, llamamos de forma imprecisa inteligencia artificial (IA): un sistema avanzado de búsqueda y clasificación de datos que se utiliza para ejecutar tareas predefinidas y con capacidad de autocorrección.
En muchos casos, esta IA nos hace perder un tiempo valioso e impide que podamos continuar con nuestras tareas. Incluso puede hacernos dudar de si estamos hablando con un ser humano o con una máquina.
Esta incertidumbre puede llevarnos a niveles de estrés muy elevados, sin margen para dialogar o razonar con un interlocutor que entienda nuestro estado emocional.
Por un lado, se pide a las empresas que adopten medidas que tengan en cuenta los riesgos psicosociales que afectan a los trabajadores. Pero, por otro lado, se introduce un sistema de comunicación basado en máquinas, inanimado y frío, que favorece el estrés y la angustia. Son dos polos completamente opuestos que acaban perjudicando a aquellas personas que, día tras día, trabajan en entornos de intercomunicación y se ven abocadas a situaciones de fatiga mental.








